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Envejecimiento

Prevención del envejecimiento

El envejecimiento es algo imparable, no obstante podemos ayudarle a evitar ciertos factores que lo aceleran. Entre ellos podemos destacar los siguientes:

  • La exposición al sol
  • Los hábitos de fumar y beber alcohol
  • El ejercicio físico
  • La pérdida de peso y la obesidad
  • La alimentación sana
  • El ejercicio mental
  • El control medico
  • La administración de antioxidantes y vitaminas

Todo ello forma parte del sistema antiaging. Son exámenes y pautas destinados a que su edad real y su edad biológica convivan de la mejor forma posible.

Hay que compaginar que su envejecimiento interior sea adecuado. El antiaging complementa las acciones destinadas a que su aspecto externo sea lo mejor posible.

En los hombres, las primeras canas y arrugas suelen considerarse signos de elegancia y seducción, mientras que en las mujeres, estos mismos aspectos pueden ser el comienzo de una encarnizada lucha por erradicarlas.
Por eso, algunos especialistas sostienen que, si bien el proceso de envejecimiento comienza tanto en el hombre como en la mujer a los 25 años, en términos sociales, las mujeres llegan  a la vejez diez años antes que los hombres.

Sucede que, en ellas, la sociedad suele considerar como un atributo fundamental a la belleza física, por lo que es necesario que luzcan sus cuerpos siempre jóvenes y en espléndido estado. Pero como en el caso de los hombres lo fundamental pareciera estar en la cabeza, antes que en el cuerpo, su aspecto externo no cobra tanta relevancia como en sus pares femeninos, y de hecho los primeros signos de envejecimiento parecieran estar relacionados simplemente con una mayor experiencia.

De esta forma, es muy común que las mujeres comiencen a recurrir a las cirugías estéticas y todo tipo de tratamientos anti-edad apenas llegan a los 40, mientras que los hombres suelan hacer esto mismo (y en mucha menor medida) cuando entran en los 50.

Pero además, algunos expertos señalan que como el cuerpo de la mujer debe afrontar la menopausia, y sus consecuentes cambios hormonales, esto produce en las mismos un proceso de envejecimiento mayor que en los hombres, ya que cuando ellos sufren la andropausia, sólo experimentan cambios psicológicos.

Incluso, señalan los dermatólogos, la piel de la mujer suele comenzar a tener arrugas a partir de los 20 años, de forma fina y sutil, mientras que estas características no llegan a exponerse en el varón sino hasta que el mismo está cerca de los 40 años, aunque, en este caso, las arrugas aparecen de forma profunda y pronunciada.

Según estos especialistas, esto último sucede por que la dermis de los hombres es más gruesa y seborreica, lo cual los protege de la acción de los radícales libres. No en vano las mujeres consumen el 70 por ciento de los productos anti-edad con antioxidantes destinados a combatir los radicales libres.

En favor de las mujeres

Según señalan los expertos, esta característica social anteriormente descripta, tiene también un fundamento biológico. Como las culturas en general consideran jóvenes a quienes pueden seguir reproduciéndose, es claro que el hombre -que puede tener hijos incluso cuando ya ha superado los 70 años- aventaja a la mujer, que sólo los puede procrear hasta la llegada de la menopausia, alrededor de los 50.

Pero más allá de las valoraciones sociales, se podría pensar que, en términos naturales, las mujeres envejecen más lentamente que los hombres, pues suelen morir diez años más tarde. Según los especialistas, esto se explica porque los estrógenos actúan como protectores de las agresiones externas que aceleran el envejecimiento, mientras que, al tener un metabolismo con una asimilación más lenta, las mujeres también pueden resistir mejor lo adverso que se encuentra en el ambiente.

Lo que ellos y ellas deben saber

Con todo, existen factores que afectan de igual manera tanto al hombre como a la mujer, los que sería muy importante prevenir en ambos casos. Entre ellos, se destaca sobre todo el estilo de vida, incluso por encima que la carga genética, ya que estos últimos factores pueden alterarse, para bien o para mal, según el tipo y calidad de vida que se lleve, principalmente teniendo en cuenta el cómo, donde, y con quién (es) vive el hombre o la mujer.
Entre estas cuestiones, será muy importante qué grado de exposición al sol se tiene, pues los rayos ultravioletas que el mismo trasmite llevan consigo una enorme cantidad de radicales libres.

De la misma forma, el consumo de tabaco jugará un papel fundamental para determinar la aceleración o disminución del proceso de envejecimiento. Sucede que la nicotina trastorna la circulación y cambia el color de la piel, lo cual le da un aspecto más viejo.

Por último, el estrés será otra de las cuestiones a tener muy en cuenta. Este trastorno suele llevar a una falta de sueño y otro tipo de anomalías que atentan contra la salud, que se verifican sobre todo en la piel, pues las arrugas suelen en muchos casos ser el simple reflejo de lo que le sucede internamente a una persona tensionada

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